GALAXIAS DE LAS ANTENAS:
EL OZONO
Y cómo vas a volar sin alas, le decía el rey Menhen al joven Xin, que había ido a pedir autorización para poder volar a las estrellas y dedicarse a la astronomía cosmonáuticamente. Finalmente, el rey Woo no le dio autorización; le dijo que su política era preventiva y no quería ni tecnólogos ni cosmonautas acechándole, que a los únicos que concedía autorización era a algunos conocidos de los que se fiaba, que a él ni tan siquiera le conocía, por lo que no se la iba a conceder, a la autorización.
Debido a aquello, Xin tuvo que virar el rumbo de su destino; incluso había construido su hogar con un observatorio astronómico en la planta de arriba que era una sala abierta, entre sala y terraza. Derribó las anchas paredes de la casa sin romperlas y las unió consiguiendo así un suelo liso sobre el montículo del terreno en el que había construido la casa; en la zona central, construyó una amplia cabaña semiabierta de madera; también excavó bajo el cemento del suelo y habilitó una sala subterránea; allí tenía una cama para cuando hiciese mal tiempo y también guardaba sus pertenencias más valiosas, puesto que al ser abierta al aire libre la cabaña, era bastante fácil entrar a robar. Le quedó todo muy pintoresco; la cabaña en el centro, y el resto del suelo de cemento dorado caliza rodeaba a la cabaña como amplia terraza. Aquella cabaña consistía en unas paredes de un poco más de un metro de altura y sobre ellas una techumbre de madera soportada por troncos más largos; puso cortinas en los cuatro lados de la cabaña por si quisiese encontrarse bajo un ambiente más íntimo. Hizo aquello porque decidió dedicarse a vivir silvestremente, por lo que viviría en aquella cabaña abierta tal como si se encontrase al aire libre.
El joven Xin era seguidor del tradicionalismo Woo, por ello, había decidido continuar con su empeño evolutivo a pesar de que el gobierno le había negado autorización para la cosmonáutica y también para dedicarse a la tecnología. Recientemente, había fabricado un aparato que media la intensidad de la temperatura, era muy parecido a los termómetros terrícolas pero algo diferente; a mayor nivel de temperatura más celditas se iban encendiendo en el aparato, cada celda era un diferente nivel de temperatura, y se encendían por la intensidad de la temperatura al provocar una reacción mecánica en cada celda que se iluminaba; aquel funcionamiento estaba inspirado en el sistema de apertura de puertas con llaves electromagnéticas que aquella civilización poseía. Xin conseguía emular aquel sistema con la temperatura, siendo que cada célula que se iba encendiendo indicando grados requería un mayor nivel de intensidad de la temperatura conforme más grados indicaba. El grado cero indicaba temperatura neutra; el sistema Woo de termómetros estaba basado en la sensibilidad humana, cuando no se sentía ni frío ni calor por la sensibilidad humana se consideraba que había temperatura neutra, y en relación con la intensidad del calor se iban dando grados de calor ascendentemente cuanto más calor hacía; para el frío los grados también eran medidos ascendentemente, cuanto más frío hacía más grados de frío había; tenían aparatos de medir el frío y para medir el calor individualmente; también había termómetros mixtos, que tanto marcaban los grados de calor como los del frío. El aparato de Xin además poseía la capacidad de medir la cantidad de oxígeno que había en el aire.
Estaban muriendo algunas personas en Xaín a causa del calor, puesto que el ozono de la atmósfera estaba siendo destruido a causa del sistema binario de estrellas que iluminaban al planeta. Xaín era la división territorial del norte del estado Woo, el estado en que vivían los Woo. Debido a lo que estaba ocurriendo, Xin decidió ir a pasar un período de vacaciones a una playa del este de aquella comarca, en la ciudad de Chanan, playa que también se llamaba Chanan como aquella ciudad del noreste. De incógnito, una vez en el desierto, emprendió el vuelo tras desmontar su mochila que se convertía en un pequeño aparato volador.
Una vez que hubo llegado a la playa, habitó una pequeña cueva de una pared rocosa de la costa. Habitando aquella cueva, pasó unos días estupendos en aquella playa. Los varones se bañaban con un bañador tipo pantalón corto, y las mujeres con un bañador tipo minifalda, sin nada debajo que ocultase sus hermosos coños que en ocasiones se les veía; los pechos los llevaban desnudos.
Estando un día en la playa, Xin se daba zambullones, y también nadaba de lateral a lateral de la playa, puesto que no era muy extensa. Salía y descansaba en un butacón de arena que había hecho nada más llegar, y allí en el butacón de arena leía un libro de psicología que había llevado. En aquella playa habitualmente se veía pelícanos. Xin estaba comiendo y observaba a algunos pelícanos de las cercanías, de pronto, ¡coagc!, ¡coagc!, comenzó a imitar el graznido de los pelícanos, ya que había una de aquellas aves que no dejaba de observarle mientras que comía, así que imitando el graznido de aquellas aves, ofreció una porción de pescado seco del que comía a aquella ave que tanto le miraba; aquella ave era tan confiada que atrapó con su pico la porción de pescado que Xin le ofreció, tras lo que alzó el vuelo y se dirigió hacia una roca para comerse allí la porción de pescado. Xin trataba de no observar mucho a las mujeres para no excitarse y así no descentrarse de su actitud de pasar agradablemente un día de playa bañándose y leyendo, pero había algunas con los pechos tan bellos y voluminosos que la excitación era inevitable; incluso, estando uno tumbado o sentado a baja altura como Xin, en ocasiones, cuando estas caminaban, veía coños muy bellos debido a lo cortas que eran las minifaldas que vestían las mujeres; además la mujer Woo era experta en descargas psíquicas de energía sexual con las que excitaban a los hombres y les hacían sentir placer. Tras bañarse, una mujer Woo, dirigiéndose a donde tenía sus pertenencias pasó muy cerca de donde estaba Xin, casi rozándole, y abrió sus piernas dejándole ver su destacado coño moreno y dilatado, a la vez que lo atrapaba mentalmente haciéndole sentir bien. Xin no lo pudo evitar a pesar de que no quería ni mirar a las mujeres, aquella mujer de faldita roja y coño moreno logró que se le empinase el pito con sus influjos.
Tanto le gustó a Xin aquel libro de psicología que leía, que anotó el nombre del autor para comprar más libros suyos en el mercado. Decía así un fragmento: Yo a lo largo del día casi todo lo que realizo está relacionado con la mente y la memoria; trato de recordar todo lo que voy experimentando, y pienso durante mucho tiempo en las cosas que más me interesan para que estas no se me olviden; mi conducta se ha vuelto así, es como utilizo la memoria. Les aseguro que es un método muy efectivo, y si lo utilizan, les costará poco recordar lo que más les interese. En una ocasión, sin darme cuenta, penetré en una zona muy conflictiva por las cercanías de donde vivo mientras que paseaba, es un lugar en el que viven muchos ladrones y maleantes; debido al vocabulario que allí había, me di cuenta de donde estaba y comencé a encontrarme mal, incluso me entró miedo; y me di cuenta de que mi memoria comenzaba a fallar por culpa del nerviosismo que me había invadido. Enseguida, me fui de allí y consulte con mi memoria para comprobar como estaba todo en ella, siendo que tuve que restaurar su estabilidad pensando intensamente; tras hacerlo, continué paseando pensando en los elementos de mayor interés para mí. La memoria es así, incluso hay ambientes que le perjudican, a pesar de ello, jamás aceptaré la existencia de la imperfección en la memoria; en todo caso, lo imperfecto sería el ambiente en el que te desenvuelvas, o bien, hacer un uso incorrecto de ella, debido a esto, debemos tornarnos conscientes de los elementos que perjudican a nuestra memoria, y tratar de evitarlos; de padecer desequilibrios, pensaremos profundamente en lo que más sea de nuestro interés y reestructuraremos la estabilidad de la memoria, para que de nuevo sea efectiva, puesto que no debe considerarse imperfecta, ya que incluso la podemos restaurar.
Yo puedo leer un escrito una sola vez o leerlo cuatro veces; de leerlo cuatro veces, es seguro que lo recordaré bien. Si para recordar utilizo mis sentidos ocurrirá lo mismo, estos me ayudarán a recordar, puesto que por ellos somos conscientes de las cosas y los podemos utilizar inteligentemente para que nos ayuden a recordar. Gracias a la vista, puedo ver y recordar un día claro, si además observo un rato extenso como es dicho día, podré recordarlo durante bastante tiempo, ya que me he ayudado insistiendo con la vista; gracias al oído, puedo recordar el gorjeo de un gorrión, y si además insisto poniendo mi atención durante un rato tratando de escuchar dicho gorjeo, lo podré recordar durante mucho tiempo; gracias al paladar, puedo recordar un sabor, si además mantengo por un rato el alimento en mi paladar y pienso en su sabor, también por la insistencia podré recordarlo durante mucho tiempo; con el tacto lo mismo, si insistimos con él tocando diferentes elementos, podremos recordar durante mucho tiempo la textura de estos elementos; con el olfato igual, de insistirse, podremos recordar por él a muchos aromas. Los sentidos nos ayudarán a impregnar bien en la memoria muchas cosas, si utilizamos la memoria inteligentemente ayudándonos con los sentidos. Jamás aceptaré que sea imperfecta, a la memoria hay que saber utilizarla. Aquí, insistiendo con la sensibilidad, ocurre como en el caso de la lectura de un libro, que de insistirse leyendo lo mismo varias veces, los recuerdos quedan bien impregnados en la memoria, no es que sea imperfecta es que es así y hay que saber utilizarla. Como la lectura cansa, y si leo un libro cuatro veces puede ser hasta aburrido, me beneficiaré de la insistencia como con los sentidos, y pensaré durante un rato en todo lo que vaya leyendo para que ello se impregne bien en mi memoria, tal como si lo hubiese leído varias veces, así podré recordarlo durante mucho tiempo. Es por esto que pienso tanto durante el transcurso del día, ya que ello me ayuda a recordar las cosas que son de mí interés. He aprendido a ayudarme con la inteligencia para hacer uso de la memoria, por eso hasta utilizo a los sentidos para recordar las cosas. Jamás aceptaré que la memoria sea imperfecta, puesto que soy un psicólogo de mentalidad evolutiva, y no voy a dejar de buscar métodos efectivos con los que poder realizar un uso correcto de la memoria, la imperfección es la falta de conocimiento y de metodología, al igual que con todo lo relacionado con la mente.
En diferentes puntos de la playa, comprobó la temperatura que había y además comprobó la calidad del aire. Las muertes no se daban por falta de oxígeno pensó, puesto que había oxígeno más que suficiente; las muertes eran debidas a la radiación lumínica de las estrellas que iluminaban el planeta, puesto que en algunos puntos dicha radiación era muy intensa y ello provocaba un deterioro en el equilibrio biológico que podía ser mortal.
Dio por finalizada su estancia en la playa, y en vez de volver a su hogar se dirigió mar adentro hacia una zona oceánica donde escondía una nave cosmonáutica. Rumbo a la capa de ozono partió con la nave cosmonáutica; iba a realizar un trabajo astronómico en su propio planeta; sabía que la temperatura se suavizaría con lo que iba a realizar, pero no estaba seguro de sin con ello se repararía el escudo protector de ozono; lo cual era su principal intención. Pretendía vaciar toneladas y toneladas de bioxígeno (el oxígeno respirable por el ser humano) en las zonas más deterioradas de la capa de ozono, según sus intuitivos cálculos ello podía derivar en que el bioxígeno que arrojase se tornase en trioxígeno (ozono) puesto que era allí que se transmutaba el oxígeno convirtiéndose en ozono, y como no había suficiente bioxígeno en aquella altitud atmosférica era por eso que el ozono no se regeneraba. Una opción era hacer llegar al oxígeno planetario hasta aquella altitud atmosférica con aire artificial, y otra opción era lo que iba a hacer él, descargar toneladas de oxígeno en la altitud del escudo de ozono. Aquello era una prueba, un intento de reparación del ozono, no estaba seguro de que fuese a funcionar.
Llegó a la altitud en que se encontraba la capa de ozono y activó uno de los complementos de la cámara filmadora por la que veía en la pantalla de la nave tal como si fuese una enorme cristalera. Pretendía ver el ozono en la pantalla para buscar los puntos más deteriorados del escudo protector sobre el estado Woo para vaciar allí el oxígeno. Enseguida pudo comenzar a ver el ozono coloreado de amarillo gracias un aparato lumínico de la cámara que lo iluminaba con una luz infra-amarilla conseguida con diferentes finas capas translúcidas y grises que se iban posando ante el foco amarillo con la regulación, y así iba disminuyendo la intensidad del amarillo hasta el nivel deseado. De no hacerse de ese modo, no podía verlo, puesto que un amarillo intenso plasmaría sobre el ozono y todo tipo de gases que allí hubiese, no pudiéndose ver ninguno, viéndose tan solo la luz amarilla intensa ocultando al ozono; el infra-amarillo provocaba que el ojo humano pudiese ver sutilidades no visibles para el ser humano, al colorearlas sin ocultarlas. Inspeccionando el ozono, detectó diferentes ondulaciones hacía abajo donde la capa de ozono era muy fina y estaba apunto de desaparecer. En aquellas ondulaciones fue donde arrojó toneladas de oxígeno tras múltiples descargas, y dio el trabajo por finalizado. Solo faltaba esperar para comprobar si la capa de ozono se regeneraría o no debido al oxígeno arrojado.
Retornó a su hogar para continuar con su silvestrismo. En el estado Woo el ambiente había cambiado, ya que anteriormente habían estado soportando un calor agotador que les debilitaba mucho y, debido a lo que había hecho Xin, el calor que hacía era muy agradable, incluso realzaba el ánimo y las personas estaban disfrutando intensamente de la estación calorífica.
Menehen no era nada inocente, puesto que era un rey Woo muy astuto, e hizo llamar a Xin para interrogarle en la corte. Allí el rey Woo le preguntó cómo había hecho aquello. Xin le respondió que no sabía a que se refería. Sí que lo sabes, dijo el rey Woo, me refiero a la suavización de la temperatura. Eso es que el tiempo es cambiante, cómo voy a suavizar la temperatura desde mi cabaña si no tengo dotes mágicas, contestó él. Has sido tú, la guardia secreta te vio en Chanan tomando muestras de aire y midiendo la temperatura donde la luminosidad era más potente; tras ello, desapareciste varios días sin que nadie supiese de ti a pesar de que se te vigila en secreto; tú has volado hasta el escudo de ozono y has hecho algo que ha suavizado la temperatura. Y cómo voy a volar hasta el ozono si no tengo alas, le contestó el joven. No te hagas el gracioso que te estoy interrogando y cuando interrogo a alguien no consiento que no se lo tome en serio. Hablaron por largo espacio de tiempo, los dos eran muy tercos y finalmente el rey Woo le dejó irse, tras decirle Xin que aunque tuviese una nave espacial no se lo diría por temor a perderla. El rey Woo, que aunque fuese de personalidad seria, no es que no le castigase por no poder demostrarlo, atreverse se atrevía a hacerlo a pesar de no haber pruebas, ya que sabía que había sido él; pero como no le parecía mala persona prefirió dejarle ir sin resolver el caso.
Una vez se hubo marchado Xin, el rey Woo habló con su hermano, le dijo que le dejase volar sin darle autorización, que era inofensivo si no se le hacía nada, y que si llegase a ver la nave que no se la quitarían puesto que de todas formas no sabrían ni pilotarla ellos. Prefiero tenerlo a mi favor si se da una guerra dijo el rey Woo, arrojando una bola lumínica de reducido tamaño al aire, la cual quedó flotando Qué es eso, preguntó el hermano de Menehen. Una esfera lumínica con sistema antigravedad, la ha hecho él, me la trajo un guardia de Sunguo, Xin se la había dado al dueño de una fábrica de electrodomésticos en la que trabajó cuando vivió allí, y tras expulsarle su madre de su casa, por que no quería vivir como madre soltera, se fue a vivir a Sinlli, tras lo cual, vino aquí para pedir la autorización. Esto solo lo puede hacer alguien legendario, decía el rey Woo a su hermano, el Woo Solitario si que es una realidad, enseguida lo deduje la primera vez que hablé con Xin, puesto que tiene una personalidad excesivamente avanzada y madura con lo joven que es, y solo una persona muy avanzada en tecnología sabe fabricar una bola como esta, la cual no sabría fabricar ningún tecnólogo del país, ni siquiera los maestros; la leyenda del Woo solitario es una realidad, Xin no pierde la memoria al morir.
Pasado un tiempo, Xin volvió a volar sin alas, estuvo observando el ozono allí donde había arrojado el oxígeno, y grabándolo todo. El ozono sí que se regeneraba de arrojarse bioxígeno en él, muy débilmente pero se regeneraba, puesto que los tramos finos sobre los que Xin había arrojado oxígeno se habían tornado más anchos.
FIN

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